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Paris Jackson sobre sus vicios confesables: “Mi súper poder es la sobriedad. El único vicio que me queda es la oración”
Es la segunda vez que visita Barcelona. «No había estado nunca en España hasta el año pasado, que vine aquí para el desfile de Desigual. No pude conocer mucho, pero fui a la Casa Museo de Gaudí y me encantó», cuenta Paris Jackson (California, 1998). Compositora, cantante, actriz y modelo, la hija de Michael Jackson está de nuevo en la Ciudad Condal para asistir al desfile de presentación de la colección Studio de Desigual, marca de la que es amiga. «Me siento muy cómoda con sus prendas y eso es primordial para mí, es lo único que define mi estilo, porque el resto cambia constantemente. Me visto según mi estado de ánimo», asegura. Y no miente.
Paris llega a la sesión de fotos para este reportaje sin maquillar, con el cabello despeinado y con un conjunto pijamero de Dior vintage en color rosa bebé. Al día siguiente, cuando quedamos en su habitación para realizar esta entrevista, el look es muy similar. «Estoy pasando por una ruptura, así que, últimamente, sólo he estado usando pijamas. Pero cuando salga de esto volveré a llevar ropa bonita», dice esbozando una pequeña sonrisa. Este pasado verano, la joven confirmó el fin de su relación con el productor musical Justin Long, con el que se había comprometido en 2024; por eso, no sorprende que al preguntarle por su estado anímico diga: «Con altibajos, subidas y bajadas intermitentes».
Paris es reservada, muy reflexiva y con una energía mística que se lee en sus profundos ojos azules. «La espiritualidad es lo más importante en mi vida. Soy cáncer, que es lo que marca mi coeficiente emocional, aunque tengo muchas posiciones en Aries; así que, sí, soy muy sensible», explica mientras Kai, uno de sus perritos que la acompaña en todo momento, reclama atención. «Tengo tres perros y un gato, y no podría vivir sin ellos», dice.
Aunque la moda es el motivo que la ha traído aquí, se ha convertido en rostro habitual de campañas y de los front rows de las semanas de la moda más importantes, también ha participado en series y películas, pero ella tiene claro cuál es su lugar. «Para mí la música es todo. Soy escritora de canciones. Lo que más disfruto es estar sola con mi guitarra, dejarme llevar y, simplemente, sucede», cuenta. El resultado de esos momentos mágicos de creación verá la luz pronto, ya que acaba de terminar su nuevo disco. «Ahora mismo está en proceso de mezcla y lo lanzaremos el año que viene. Tengo muchos sentimientos encontrados: emoción, nervios, miedo...», anuncia con su voz suave y resquebrajada.
Justo ese vaivén sentimental es lo que dice experimentar al subirse al escenario, algo que estará haciendo hasta finales de noviembre como invitada especial de la banda de rock Queens Of The Stone Age en su gira The Catacombs por Estados Unidos. «Estoy tan agradecida... Es una oportunidad increíble», reconoce. «Me gusta mucho dar conciertos, pero cómo me siento en el escenario depende mucho del público. Si responden y veo que conectan con mis canciones, es divertido. Si aparecen vestidos como mi padre, me distrae mucho, y no tiene sentido para el tipo de música que yo hago», cuenta.
Es una de las dos únicas veces que nombra a su padre durante el encuentro. La otra es para decir que no va a responder a ninguna pregunta sobre su familia. «No hablo de ellos, me pone nerviosa». Desde que nació, Paris ha sido perseguida por la prensa, y esa atención mediática se multiplicó a partir de 2009, cuando Michael Jackson falleció, y ella, con sólo 11 años, se convirtió en la heredera de un mito, en el anclaje de millones de fans con su ídolo. Cada uno de sus pasos y palabras eran examinados. Su relación con sus hermanos, con sus tías, sus amistades, sus parejas... todo ha sido analizado y criticado, en la prensa y en las redes sociales. «Me han estado destrozando desde que tenía unos 13 o 14 a través de las redes. Es complicado, porque son unos 15 años de acoso incesante. Y ha llegado un punto en el que, finalmente, estoy empezando a divertirme con ellas. Ya no me afecta tanto, pero eso es algo muy reciente», confiesa.
A través de ese canal, Paris ha hablado abiertamente de sus adicciones, de su ansiedad, de su depresión... «¿Por qué no iba a compartirlo? Es mi experiencia vital. Y lo cuento desde mi perspectiva, no intento actuar como un profesional, porque no lo soy. Voy a terapia dos veces por semana desde hace tiempo, y he probado diferentes modalidades. Me implico mucho en mi salud mental», dice. Le pregunto si la mantiene bajo control. «No se trata de eso. En realidad, es todo lo contrario. Consiste en ceder el control a un poder superior a mí misma, y lo llevo a cabo día a día. Hoy, en este instante, me siento bien, no me preocupa la semana que viene», responde.
Al escuchar algunas de las canciones de Paris, Breathe Again, Let Down, Repair... sus letras profundas llenas de dolor y desamor, su voz delicada e intensa y los acordes de su guitarra llenos de melancolía, dejan ver que vivir en su piel no es una tarea sencilla. «En muchos sentidos, me considero una persona privilegiada, en los aspectos obvios, en lo que la gente da por sentado, pero existen muchas otras cosas en las que no piensan y ahí no lo soy. Me he sentido juzgada todo el tiempo, es la historia de mi vida, y no hay forma de evitarlo. Es lo que conlleva estar en esta posición 24/7. Así que, supongo que se trata de aprender a ser amable contigo misma, porque esa es la persona con la que te vas a acostar cada noche. Y estoy trabajando en ello», explica.
Ese mimo a sí misma, ese priorizarse por encima de todo lo demás, es patente en la creación de este reportaje. Durante el proceso de maquillaje y peluquería, se mantiene en silencio, buceando entre las aplicaciones de su móvil y sus pensamientos, algo que sólo interrumpe para desayunar un yogur con frutos rojos y un café solo descafeinado. «Acabo de dejar la nicotina y la cafeína, que eran mis últimos vicios», cuenta. La banda sonora de la sesión acompaña su ritmo pausado. Se encarga ella de poner una de sus listas de reproducción, y el indie se apodera de la estancia. Suenan Brick de Ben Folds Five, Seven de Sunny Day Real Estate, Lonely Dezires de Turnstile & Blood Orange, Vomit de Microwave... Le pregunto cómo es un día normal para ella. «Todos son diferentes. Hace dos pasé 19 horas viajando. Eso podría considerarse un día normal, porque ocurre con frecuencia, pero ayer estuve metida en una habitación de hotel para esta sesión de fotos. Y también es mi cotidianidad. No hay jornadas iguales. Si pudiera elegir, mi plan diario sería estar en mi hogar, hablando con amigos y pasando el rato con mis animales, pero es imposible seguir una rutina cuando estás constantemente en movimiento. Por ejemplo, si estoy en casa, intento hacer pilates como seis horas a la semana, pero no siempre puedo, porque me llaman de repente y me dicen: “Mañana tienes un vuelo”. Eso sí es mi día a día».
Reside en Los Ángeles, aunque reconoce que las urbes no son lo suyo. «Los lugares muy poblados y con grandes edificios no me gustan, pero de todas las ciudades que conozco, la que menos odio es L. A., por eso vivo allí. Me siento cómoda y me permite estar en contacto con la naturaleza, que es primordial para mí», explica. Realizar sus prácticas espirituales, rezar y leer son algunas de sus actividades favoritas. «El último libro que me he leído es Crepúsculo, de Stephenie Meyer, y el más importante de mi vida, Ishmael, de Daniel Quinn. No me gusta explicar por qué, si la gente lo lee, lo entenderá». Y eso es Paris Jackson, un enigma que atrapa difícil de resolver.
A música faz parte de sua identidade, mas Paris é muito mais do que a filha do Rei do Pop. Compositora, cantora, atriz e modelo, ela celebra o momento de paz que vive atualmente em meio a uma turnê de shows e ao anúncio de seu novo álbum, que chega em 2026.
É a segunda vez que ela visita Barcelona. “Eu nunca tinha estado na Espanha até o ano passado, quando vim para cá para o desfile da Desigual. Não consegui conhecer muita coisa, mas fui à Casa Museu Gaudí e adorei”, conta Paris Jackson (Califórnia, 1998). Compositora, cantora, atriz e modelo, a filha de Michael Jackson está novamente em Barcelona para assistir ao desfile de apresentação da coleção Studio da Desigual, marca da qual é amiga. “Eu me sinto muito confortável com as roupas deles e isso é fundamental para mim. É a única coisa que define o meu estilo, porque todo o resto muda o tempo todo. Eu me visto de acordo com o meu humor”, afirma. E ela não está mentindo.
Paris chega à sessão de fotos desta matéria sem maquiagem, com o cabelo bagunçado e usando um conjunto vintage da Dior, em estilo pijama e na cor rosa-bebê. No dia seguinte, quando nos encontramos em seu quarto para fazer esta entrevista, o visual é bem parecido. “Estou passando por um término, então ultimamente só tenho usado pijamas. Mas, quando eu sair dessa, vou voltar a usar roupas bonitas”, diz, esboçando um pequeno sorriso. No último verão, Paris confirmou o fim de seu relacionamento com o produtor musical Justin Long, com quem havia ficado noiva em 2024. Por isso, não surpreende que, quando pergunto como ela está emocionalmente, responda: “Com altos e baixos, subidas e descidas que vão e voltam”.
Paris é reservada, muito reflexiva e tem uma energia mística que transparece em seus profundos olhos azuis. “A espiritualidade é a coisa mais importante da minha vida. Sou de Câncer, que é o que determina o meu lado emocional, embora eu tenha muitas posições em Áries. Então, sim, sou muito sensível”, explica enquanto Kai, um de seus cachorrinhos que a acompanha o tempo todo, pede atenção. “Tenho três cachorros e um gato e não conseguiria viver sem eles”, diz.
Embora a moda seja o motivo que a trouxe até aqui, e ela tenha se tornado presença frequente em campanhas e nas primeiras filas das semanas de moda mais importantes, além de já ter participado de séries e filmes, Paris sabe muito bem onde é o seu lugar. “Para mim, música é tudo. Eu sou compositora. O que mais gosto é de ficar sozinha com o meu violão, me deixar levar e simplesmente deixar acontecer”, conta. O resultado desses momentos mágicos de criação será lançado em breve, já que ela acaba de terminar seu novo álbum. “Neste momento, ele está sendo mixado e vamos lançá-lo no ano que vem. Estou com muitos sentimentos misturados: empolgação, nervosismo, medo...”, anuncia com sua voz suave e levemente rouca.
É justamente essa oscilação de sentimentos que ela diz sentir quando sobe ao palco, algo que continuará fazendo até o fim de novembro como convidada especial da banda de rock Queens of the Stone Age na turnê The Catacombs, pelos Estados Unidos. “Sou muito grata... É uma oportunidade incrível”, reconhece. “Gosto muito de fazer shows, mas a forma como me sinto no palco depende muito do público. Se eles respondem e percebo que estão se conectando com as minhas músicas, é divertido. Se aparecem vestidos como o meu pai, isso me distrai muito e não faz sentido para o tipo de música que eu faço”, conta.
Essa é uma das únicas duas vezes em que menciona o pai durante nosso encontro. A outra é para dizer que não vai responder a nenhuma pergunta sobre sua família. “Eu não falo sobre eles, isso me deixa nervosa.” Desde que nasceu, Paris é perseguida pela imprensa, e essa atenção da mídia se multiplicou a partir de 2009, quando Michael Jackson morreu e ela, com apenas 11 anos, se tornou herdeira de um mito, uma espécie de ligação entre milhões de fãs e seu ídolo. Cada passo e cada palavra sua eram examinados. Sua relação com os irmãos, com as tias, suas amizades, seus relacionamentos... tudo foi analisado e criticado, tanto pela imprensa quanto nas redes sociais. “As pessoas vêm acabando comigo nas redes sociais desde que eu tinha uns 13 ou 14 anos. É complicado, porque são cerca de 15 anos de ataques incessantes. E chegou um ponto em que, finalmente, estou começando a me divertir com isso. Já não me afeta tanto, mas isso é algo muito recente”, confessa.
Por meio das redes sociais, Paris falou abertamente sobre seus vícios, sua ansiedade, sua depressão... “Por que eu não compartilharia isso? É a minha experiência de vida. E eu conto a partir da minha perspectiva, não estou tentando agir como uma profissional, porque não sou. Faço terapia duas vezes por semana já faz um tempo e experimentei diferentes abordagens. Eu me dedico muito à minha saúde mental”, diz. Pergunto se ela consegue mantê-la sob controle. “Não se trata disso. Na verdade, é justamente o contrário. Trata-se de entregar o controle a um poder maior do que eu mesma, e faço isso um dia de cada vez. Hoje, neste exato momento, estou bem. Não estou preocupada com a semana que vem”, responde.
Ao ouvir algumas das músicas de Paris, como “Breathe Again”, “Let Down” e “Repair”, suas letras profundas, cheias de dor e desilusão amorosa, sua voz delicada e intensa e os acordes melancólicos de seu violão deixam claro que viver na pele dela não é uma tarefa simples. “De muitas formas, eu me considero uma pessoa privilegiada, nos aspectos mais óbvios, nas coisas que as pessoas dão como certas. Mas existem muitas outras coisas nas quais elas não pensam e, nesses aspectos, não sou privilegiada. Eu me senti julgada o tempo todo. Essa é a história da minha vida e não tem como fugir disso. É o que vem junto com estar nessa posição 24 horas por dia, sete dias por semana. Então acho que se trata de aprender a ser gentil consigo mesma, porque essa é a pessoa com quem você vai dormir todas as noites. E estou trabalhando nisso”, explica.
Esse cuidado consigo mesma, essa escolha de se colocar em primeiro lugar acima de todo o resto, fica evidente durante a produção desta matéria. Enquanto passa pelo processo de maquiagem e cabelo, permanece em silêncio, mergulhada nos aplicativos do celular e nos próprios pensamentos. Só interrompe esse momento para tomar no café da manhã um iogurte com frutas vermelhas e um café preto descafeinado. “Acabei de largar a nicotina e a cafeína, que eram meus últimos vícios”, conta. A trilha sonora da sessão acompanha seu ritmo tranquilo. É ela quem coloca uma de suas playlists, e o indie toma conta do ambiente. Tocam “Brick”, do Ben Folds Five, “Seven”, do Sunny Day Real Estate, “Lonely Dezires”, de Turnstile & Blood Orange, “Vomit”, de Microwave...
Pergunto como é um dia normal para ela. “Cada dia é diferente. Dois dias atrás, passei 19 horas viajando. Isso poderia ser considerado um dia normal, porque acontece com frequência, mas ontem passei o dia inteiro dentro de um quarto de hotel fazendo esta sessão de fotos. E isso também faz parte do meu cotidiano. Não existem dois dias iguais. Se eu pudesse escolher, meu plano para todos os dias seria ficar em casa, conversar com amigos e passar o tempo com os meus animais, mas é impossível manter uma rotina quando você está constantemente viajando. Por exemplo, quando estou em casa, tento fazer umas seis horas de pilates por semana, mas nem sempre consigo, porque de repente me ligam e dizem: ‘Amanhã você tem um voo’. Isso sim faz parte do meu dia a dia.”
Ela mora em Los Angeles, embora admita que cidades grandes não sejam muito a sua praia. “Não gosto de lugares muito cheios e com prédios enormes, mas, de todas as cidades que conheço, Los Angeles é a que eu menos odeio. Por isso moro lá. Eu me sinto confortável e consigo manter contato com a natureza, o que é fundamental para mim”, explica. Fazer suas práticas espirituais, rezar e ler estão entre suas atividades preferidas. “O último livro que li foi Crepúsculo, de Stephenie Meyer, e o livro mais importante da minha vida é Ishmael, de Daniel Quinn. Não gosto de explicar o motivo. Se as pessoas lerem, vão entender.”
E essa é Paris Jackson, um enigma fascinante e difícil de decifrar.
Paris Jackson estrela a edição de novembro de 2025 da ELLE España em um ensaio fotografado por Juankr, com realização de Sylvia Montoliú.

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